
LA PATRULLA DE CONTROL DE FRONTERAS ORIGINAL
Pregúntale a un nativo americano acerca de los efectos de la inmigración no controlada.
Fuente: http://punditkitchen.com/

LA PATRULLA DE CONTROL DE FRONTERAS ORIGINAL
Pregúntale a un nativo americano acerca de los efectos de la inmigración no controlada.
Fuente: http://punditkitchen.com/
En los últimos meses han pasado algunas cosas, no todas alegres y/o dignas de mención. He escrito mucho, pero no se lo he dicho a nadie. Al menos no vía blog. Una de las razones es ésta. Sigue su curso, bastante prometedor, por cierto. El resto tiene cara, pero no cuerpo aún. Todo se andará. Rápido. Como casi todo en estos últimos meses...
quizás
cierre
puertas ajenas
pero
abre
ventanas propias
Mi pregunta es: ¿qué es el verdadero jazz? Cuando Charlie Parker, Miles Davis y Fats Navarro tocaban bebop eran considerados bichos raros, y ahora es la música que todo el mundo toca. Para mí, jazz significa que tienes que ser original y tomar riesgos; de otro modo la música no crece, y si no crece, se muere.
El País, Viernes 6 de Marzo de 2009
[Nota mental: Si lo dice él, lo celebran en la prensa; si lo digo yo, soy una niñata y una sacrílega...]
Para la Maga.
____________________________________________________________________
Texto: Maga Despistada
Imagen: Aurora Ferrer
una lámpara de pie
en una sala de estar con las paredes blancas.
Alumbrabas la nada y
ella te sonreía.
Después fuiste
el fuego de la cerilla
con que prendí mi primer cigarrillo.
Te apagaste a mi soplo
para volverte a encender.
Más tarde llevaste
un collar alrededor del cuello hecho
con las cuerdas viejas de una guitarra herida
y los versos libres que, entre las dos,
habíamos escrito.
Pero hace tiempo que te pareces,
cada vez más, al taxi en el que viajan los desenlaces...
Y creo que nunca sabré darte nombre,
aunque te sienta siempre ahí,
justo en medio de mis dos cuerdas vocales,
fragilidad de filtro azul (o de una noche
de luna llena a quince grados bajo cero)
sobre un acorde lidio, como
la lágrima que pende de mi alma
para siempre...
Toda patria tiene
sus buitres de burdel,
su teatro de sombras chinas,
su recesión, su clímax,
su Pippi Långstrump y
turistas por todas partes que
se escurren entre los muros de piedras secas
como peces forzados, que todavía
hibernan pero retumban
inconscientes, calcinados,
rodeados de esos niños que
aprendieron a balar en la escuela sobre
papeles amarillo y fucsia.
Perderse o encontrarse
con esa guija blanca que,
en su alegato afónico,
sabrá encender todas las flores.
Y Dios me hizo mi madre y mi padre me hicieron mujer,
de pelo largo ahora que lo dejé crecer,
ojos, nariz y boca de mujer, también ciclos lunáticos
que desembocan en dolor menstrual.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
que, al parecer,
es mejor abolir con Photoshop,
y me cavó me educaron fatal por dentro,
me hizo me hicieron un taller de seres humanos creer en mí misma
y en mis posibilidades.
Tejió Tejieron delicadamente mis nervios que se destemplan
cuando todavía oigo decir barbaridades
y balanceó balancearon ¿con cuidado?
el número de mis hormonas.
Compuso Compusieron mi sangre
y me inyectó inyectaron con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto en un planeta en el que
seguimos siendo animales en perpetua cacería.
Todo lo creó crearon suavemente,
a veces con alguna regañina,
a martillazos de soplidos,
y taladrazos de amor,
y la mala costumbre de no quedarse en la superficie,
las mil y una cosas que me hacen mujer y no encontrar mi sitio
en esta sociedad ¿a veces? anclada en el siglo XI
todos los días
por las que me levanto desorientada y contrita,
pero orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo
a pesar de que ahí fuera
se me siga viendo como un trozo de carne,
como un coste extra para las empresas,
como una sustituta de la madre,
como una cuota obligatoria de paridad
(maldita discriminación positiva...),
como un perro verde...
Y, a pesar de las lágrimas,
de la impotencia,
del machismo a ratos alimentado por las propias mujeres,
sin embargo,
no me cambio por nada ni por nadie.