No puedo votar en estas elecciones, aunque al presidente de los Estados Unidos de América debiéramos poder elegirlo entre todos por razones obvias. Tampoco sé si, a estas alturas, una puede tener mucha fe en ningún político estadounidense (en realidad, en ningún político en general...), pero supongo que hasta el estado más terrorista del planeta se merece una oportunidad para redimirse. Sobre todo porque la gestión anterior tuvo tanto de inteligente como de democrática. Y porque McCain y su monigote Palin no son una alternativa. Ahora sólo falta que el Tribunal de La Haya deje de amedrentarse, empiece a hacer aquello para lo que está y se decida a poner medios contra Bush, aunque sea a posteriori. Pero ése es otro tema...

Espero que Barack Hussein Obama gane la contienda. Es inevitable no tener recelos, sobre todo porque el trabajo a hacer es mucho, duro y no sin pocas trabas, pero tengo curiosidad por ver cuán consecuente es con su discurso. Y, sobre todo, espero que el proceso de votación sea limpio y que los Homer Simpson de los USA se queden hoy en casa...